De nuevo.
Nos asomamos a otro año de nuevo con nuevos o viejos deseos, intentando motivarnos para ser mejores, para cuidar más nuestra salud, en fin cada cual tiene sus vida y sus aspiraciones. Pero estamos decidido a cambiar algún aspecto de nosotros mismos. Porque si deseamos que ocurran cosas nuevas será porque abandonamos costumbres viejas. Quid pro quo, viejo principio romano, si no dejamos hueco a lo nuevo nada sucederá, por tanto en qué pensamos cambiar, que pensamiento, que verdad incuestionable de esas que llevamos como norma vamos a tirar por la borda. Queremos acaso encontrar un gran amor, bien, como pensamos atraerlos, donde le vamos a dar cobijo, seremos capaces de compartir o pensamos que el amor es un mueble de IKEA. Si nos falta amor algo habremos hecho mal, quizás el rincón donde colocamos el anterior era inhóspito, aburrido y levantó el vuelo a los brazos de un lugar habitable. Piensa dejar de comer, primer paso para adelgazar, si o no, si es lo segundo borré el deseo. Así podíamos ir tachando deseos de su lista de todos los principios de año. Si el tren de la vida sigue sin pasar por su estación enterese si suprimieron la línea, puede que sea más fácil cambiar de estación y procure montarse en el primero que llegue por lo menos algo cambiará en su vida.



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