No somos británicos.
Aparte de López de Vega quizás Lorca haya sido quien retrata mejor el alma española, la pasión en todos los momentos de nuestra vida. Puede que sea que no sabemos dónde poner el límite a partir del cual las cosas se pongan serias, nos falta marcar esa distancia como hacen los británicos que les permite encontrar una salida antes que todo se deteriore. Nuestra pasión impide encontrar una repuesta a la divergencia que no sea romper por las malas. Por eso cuando alguien habla de que se lleva muy bien con su ex todos miramos con cara de sorpresa y decimos que parecen británicos. Si añades que el menor de los hijos ya es adulto las posibilidades de cruzar dos palabras habladas por teléfono habladas con tu ex son muy escasas y cara a cara casi imposible, así hasta que vas al tanatorio a despedirla con los hijos de ambos. También es algo bueno para las segundas parejas pues tienen la absoluta seguridad que sú esposa o esposo no le engañara jamás con su ex, antes se volverían gay o lesbia...









