El desván.
Todos o casi todos tenemos un rincón oculto, un sitio para recuerdos o para secretos que nunca hemos contado a nadie, cosas incompatibles con nuestra imagen ante los demás. A veces son miedos o debilidades que no deseas explicar. Todo ello va derechito a un lugar en mi mente que por algunas lecturas de mi infancia lo llamo mi desván. Sencillamente porque en mis primeros libros en alguna casa enorme encantada había uno de ellos donde el niño protagonista encontraba cosas viejas, cachivaches, libros llenos de polvo o disfraces y quién sabe si un mapa de un tesoro. Ésta noche a las 0h 01m aparecerá un mensaje en la pantalla de mi celular o móvil que decimos aquí, me deseará un feliz cumpleaños, añadirá un abrazo y algún deseo. Siempre es la primera, ocupa la mayor parte de ese desván al que subo a recordarla alguna que otra vez, no he conocido a nadie con unos sentimientos más intensos ni más pasión. Nos quedará la duda de cómo hubiera sido compartir la vida o quizás porque no sucedió nos seguimos felicitando ambos en nuestros cumpleaños. Espero esta noche todos los años sabiendo que llegarán sus palabras escritas.



Comentarios
Publicar un comentario