Quién, quienes.


 Le indico una tarea este domingo de mañana, coja papel y lápiz. Pregúntese quién o quienes son con nombre y apellidos la persona o personas que usted sabe y siente que lo quieren. Puede que lo digan, que se lo escriban o que usted lo siente de forma cristalina. Cuantos nombres ha anotado, cinco o más de cinco. Hasta cinco ha hecho bingo. Más de eso es usted un super afortunado. En ambos casos siéntase feliz, pero si usted tiene ante si dos o tres nombres tan solo, sigue usted siendo afortunado porque hay un casi treinta por ciento de personas en este mundo que no oirá esas dos palabras, ni las leerá o vera en una sonrisa o unos ojos. Piense en la gente sola, los sin hogar, los refugiados, emigrantes, viudos o todos aquellos que impusieron a los suyos su vara medir inmisericorde, la de no hay excepciones para su moral estricta, para su religión exenta de caridad o misericordia. Todo junto merma la lista, no quiero decir que usted sea un permisivo para tal fin, pero si tiene un hijo, hermano o expareja que no lo llama hace mucho tiempo no le viene mal una consulta a su sacerdote o su sicólogo. Pero desde prisa que la parca llega sin avisar. El tiempo se mide en personas que uno conoce y que desaparecen de nuestra vida.

Comentarios

Entradas populares