Cuando te vuelves transparente.
Estaba sentado en el banco frente a la piscina del gimnasio como cada mañana a primera hora, una hora en la que explico a mis amigos que no se molesten en hablarme porque en realidad mi cuerpo es un holograma, me ven pero no soy yo, me autoexçluyo del resto de la sociedad hasta las nueve de la mañana. Sin embargo mi mente está en su momento más lúcido y por eso oigo a la chica sentada a mi lado protestar de la gente en plural y de algunos tíos en singular. Se queja de las miradas y comentarios sobre su físico y porqué los tíos solo se fijan en lo mismo cuando miramos a una mujer. Me gustaría decirle a la chica que no se preocupe solo es cuestión de tiempo. Un día se levantará como cualquier otro, se vestirá, saldrá a la calle, entrará en la cafetería de siempre, pedirá el café de siempre al camarero de siempre, se lo tomara despacio mirando a los clientes del bar en los que cada uno estará mirando su teléfono móvil, ninguno le mirara el trasero, el pecho ni sus ojos, si acaso el camarero le dirá hasta mañana. Ese será el primer día de una edad, la de ser transparente y me siento culpable como esos tíos de la piscina porque he sido y soy aún un rendido admirador del físico femenino cuanto más joven mejor, solo que ellas no se dan cuenta que las miro porque para ellas soy transparente. Debería decirle a esta chica que vosotras pasados los cuarenta también nos mirais a los hombres y por el mismo motivo el trasero, las manos, la sonrisa y las más descaradas la entrepierna, es decir los hombres seremos mas descarados, pero a ambos nos gustan los cuerpos bonitos, las caras bonitas, imaginamos lo mismo mientras miramos. Nadie hace un screening sobre la inteligencia de los desconocidos, eso viene luego de elegir al o la que te gusta siempre y cuando pretendas algo más. Cuando eres transparente es porque perdiste todo eso que hoy opinas es un castigo, pero chica cada cosa a su tiempo, aquí en la piscina tú inteligencia no le interesa a nadie, así que yo le diría que no se queje y de gracias a Dios por su belleza, uno no va buscando desconocidos por la mañana para una tesis o para hacer crucigramas. También para eso llega la edad.



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