Ser feo.


 Desde muy pequeñitos aprendemos a caer bien a los demás. Niño sonríe a esta señora y tú zas, sonrisa al canto, repartir besos, hacer tonterías a los adultos y todo para gozo y alboroto de gente desconocida. Luego sin saber porque notamos unas caras raras, rostros serios, cuchicheos a tus espaldas y de pronto nos damos cuenta que a mucha gente le caes mal, por así decirlo eres feo. No porque tengas gafas de culo de botella o cicatrices en la nariz, les caes mal simplemente por ser tu mismo. A pesar de ducharte todos los días, no tener caries en los dientes ni tampoco pisarle los pies al mundo en general. Lo de la inteligencia artificial ha existido de siempre, digo artificial porque a la gente que le caigo mal sé positivamente que son un rebaño de imbéciles con el coeficiente intelectual de una mosca, no así a los que caigo bien que son gente guay y tela de sabios. La de disgustos que nos hubiéramos librado de no echar cuenta a los imbeciles. El mundo está lleno de personas con problemas, envidiosos, acomplejados y por supuesto más feos que los demás. No tengo la culpa de ser alto, guapo y simpático, además las mujeres siempre se me dieron bien simplemente porque les prestaba atención, las miraba con respeto y sobretodo he sabido siempre despedirme de ellas con buen sabor de boca. Otra cosa que les digo. Si caes mal a la gente rara es que tú eres normal. 

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