Cartas de amor, deseo y pasion. Historias nuestras.


 El amor real es una larga historia llenas de tardes divertidas, noches gozosas y mañanas atareadas con alguna ensoñación de ti. El amor tiene su propia adolescencia que transcurre durante ese periodo que llamamos enamoramiento llenos de risas sin motivos, subitos rubores cuando esa mirada te deja sin palabras, también al menos en mi tiempo de un ir y venir de cartas manuscritas ocultas dentro un sobre a miradas ajenas. Se elegía al menos yo así lo hacía el tipo de papel, la tinta y la pluma, porque aún se escribía de esta manera. El caso es que todo esa liturgia te permitía el tiempo de pensar que decir,  elegir las palabras, armar frases, proponer una idea, añadir un verso como forma de iluminar lo que deseabas, que ellas leyeran como si les hablaras porque a las mujeres se las conquistan por el oido y si más tarde logras estar a su lado recuerda siempre que tienen un rincón entre su oreja y el cuello donde dejar unos besos, leves suaves, como el roce de las alas de una mariposa, terminando con uno más intenso como esa huella dactilar con que desbloquea sus  as íntimos deseos. Cuándo aquellas cartas dejaron de ser escritas o leídas y pasan a ser reales, cuando nuestros cuerpos pasan a ser el papel, el sobre, la tinta y la pluma con las que nos escribimos notas apresuradas, cartas de agradecimiento  propuestas de futuro o tan largas como una charla de una tarde de verano. Aquellas cartas un día se transforman en otra cosa porque empleas para escribir tus dedos, tus ojos, tus labios sobre tu piel transformando en voz baja párrafos que te enaltece la pasión, frases en las que recuerdas otras cartas escritas por otras manos, que dejaron huellas o relatos inconclusos y que por fin se ven colmados. Cuando recibes la respuesta que haciendo el amor es instantánea, puedes si estás atento como así debes saber leer como los ciegos en braille a través de tus manos y tu boca debes descubrir las sorpresas que tu provocas, las erratas anteriores de anteriores manos, incluso los daños o heridas de otras vidas que por fin tiene enmienda por el arte con la que te empleas las tuyas. Las respuestas que son después o a la vez, las haces escribiendo, deslizando la pluma, humedeciéndolaen con lati ta que te ofrece solícita, porque así nos diseñaron nuestras nuestras madres y los dioses. Esas respuestas a veces lentas, apresuradas o jaleadas por la necesidad imperiosa de saber, de sentir a través del trazo de cada palabra por su piel,,  es cuando se desvelan historias presentes, pasadas o que están por llegar pues se están escribiendo en ese instante. El amor es el lazo con que se acaban reuniendo formando un manojo de cartas, historia escrita con muchos sentimientos, no todos alegres, no todos felices pero auténticos. Una sola historia de amor es una parte de nuestra vida, donde a la vez damos fin a otra anterior y bautizamos con otro nombre la nueva que se acaba de iniciar. 

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