Después.
Nos quedábamos boca arriba mirando al techo ella fumando un pitillo, la melena extendida sobre la almohada exhaustos ambos. Los hombres es curioso que a veces nos invade una gran tristeza después de hacer el amor, dicen que porque dejamos expresar libremente nuestras emociones mediante gestos y palabras de cariño, para luego volver a esa armadura que nos proteja y nos aísla el resto del tiempo. Con ella era libre antes, durante y después. Cuando nos despedíamos después de una tarde entera haciendo el amor seguía enviándome muestras de cariño, incluso antes de dormir con una última frase. Ambos tuvimos claro nuestro destino pero aún hoy si tuviera que decir que rostro tiene el amor diría que el suyo.



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