Frankenstein.
Me encanta el cine, me he enamorado de muchísimas actrices curiosamente distintas unas de otras. De alguna eran sus ojos, su mirada, esa mirada líquida instantes antes de llorar o desmayarse en los brazos del galán. De otras era el resto de su anatomía ya sea una parte o varias pero aclaro que de sus escotes era mi zona preferida. Algunas besaban de una forma que te cortaba la respiración, otras como Kathlenn Turner su forma de moverse en una cama sugiriendo mucho más de lo que se veía. Por supuesto me enamoré de Bárbara Streisand, de muchas más, pero es que en mi vida normal podría hacer un puzzle de todas las que he conocido y me he enamorado. Quiere decir que mi mujer ideal es una moderna Frankenstein en plan belleza, encantadora, inteligente, amante ardiente, lectora empedernida, aficionada a la música en sentido amplio, que le gusten los niños, tenerlos y criarlos, que me deje espacio en la casa porque vengo de una familia numerosa de las de antes y he sustituido a mi padre y madre con los pequeños hasta que la edad me sugirió dejar espacio libre porque estaban creciendo y el piso era pequeño. Creo que durante toda la vida nos cruzamos con otras mujeres porque una oreja, unos labios, unas piernas o el sentido del humor le vendrían bien a mi puzzle. Y entonces me pregunto si acaso esos enamoramientos temporales no eran más que pálpitos deslumbrantes ocasionales, porque la persona que al final me acompaña es la que reúne más y mejores elementos de aquel ideal. Pero dónde dejar todas las demás tan parecidas y tan distintas. Son todas aquellas que curiosamente siguen aquí, aquí dentro mía y en ese día tan nublado e infame se aparece y me devuelve la sonrisa, otras veces es tener paciencia y otras recuperar el amor. Quiero decir que nos dejaron pequeños secretos como regalo en nuestra vida, que las llevamos en el corazón, en nuestra piel, en nuestros labios. Aquellas horas, días o años no transcurrieron en balde, también cada uno de nosotros somos un Frankenstein construidos con las manos y el corazón de otros seres humanos.



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