Lo nuestro.
Es el primer signo dela primavera en esta ciudad y sus pueblos cercanos, la aparición del azahar en los miles de naranjos que dan a sus calles sombra y aroma. Eso y la luz característica de esta región, conforma un todo que es el renacer de cada año, de la misma manera que por esta fecha recordamos la resurrección de Jesucristo. Somos muy epidérmicos y abiertos a expresar nuestras emociones, necesitamos el contacto fisico, el sonido, los olores, el calor, la compañía humana con esa particularidad tan nuestra de saber estar cerca y saber no invadir nuestro espacio. Nos incómoda la excesiva familiaridad del extranjero, el que invada nuestra ciudad sin ser invitado, que trastoque nuestro tiempo con sus horarios o que opinen en sus redes sobre si hacemos esto o aquello. Tenemos un sentido de propiedad sobre los rincones y edificios, nos encantan tal cual, algunos están igual desde hace ya siete siglos, Julio César levantó parte de sus murallas, por eso sabemos de que va la vida, es para disfrutarla. Llevamos dos mil años viendo pasar todo tipo de gente y los naranjos florecen en marzo, aparte de eso nada importante, si acaso esa mujer que viene andando hacia mi, esa que levanta la cabeza y baja rápidamente la mirada, amplía la longitud de su paso para que se muevan sus caderas y luego vuelve a mirar un segundo para calibrar el efecto. Es esto lo que anunciaba el azahar. No me hable de inteligencia artificial porque le dire que aparte de equivocado es usted idiota.



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