Piel de Ángel.
Así se llama el tejido que se utiliza para las novias el día de su boda y ese es el tacto que recuerdo cuando acariciaba una mujer. Tocar sus alas, acariciar su espalda o su pecho lentamente rodeando la areola del pezón. Ellas son seres de otro mundo cuando descienden del suyo al nuestro dejándose adorar por nosotros. Descubrí hace muchos años que solamente bastaba con rozar una de sus manos por casualidad para notar esa piel de ángel. Un secreto que solo dejan al descubierto ante el hombre que les atrae como para dejarle su piel entera. Los hombres no teníamos nada igual al menos eso pensaba, lo cual es incierto según he descubierto después. Lo sentí ya pasado los años cuando te retiras del mercado como se dice ahora. Alarge mi mano para coger mi albornoz en la piscina y otra mano rozó la mía, no podría explicar la cantidad de sensaciones que mi mente interpretó de inmediato, en este caso yo era el receptor y la mano de aquella mujer la que tocaba, podría resumir todo diciendo que sentí el cielo en un instante, al mirar a la persona supe al instante que ella podría hacer de mi más cosas que tocarme. Los científicos hablan de tacto, corrientes sensitivas etc , yo sentí el roce de una pluma y al mirarla la sonrisa de su dueña. El caso es que mi cuerpo recobró la vida en un segundo, recupere la sonrisa, aunque no el sentido común. Recordé cómo era el primer momento cuando te enamorabas, como no solo eran suaves aquellas pieles, también su perfume era el de los ángeles, puede que alguna tuviera algo de demonio pero recordé que el demonio fue también un ángel al principio de los tiempos y a veces ambas cosas a la vez.



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