Queremos a Barrabás.
El tiempo, la historia y nosotros mismos somos un eterno círculo. Queremos a Barrabás gritaban animados por los Sumos Sacerdotes del templo con Caifás al frente. Crucifícalo y caiga su sangre sobre nosotros y nuestros hijos. Dos mil años después sigue existiendo un Caifás y un Pilatos, el representante del Imperio Romano que defiende los intereses económicos de Tiberio. Queremos a Barrabás siguen gritando los amigos de Caifás y de Pilatos, mueren cientos de personas hoy allí en su misma tierra, mueren niños y niñas....queremos a Barrabás siguen gritando. Se expulsa de su país a los pobres sin patria...Queremos a Barrabás gritan los seguidores de Caifás y Pilatos, queremos más tierras y más poder....que caiga su sangre sobre nuestras cabezas y la de nuestros hijos. Y tanto lo repitieron que Dios lo oyó y nuestro Dios es tardo a la ira y rico en clemencia. Pero tampoco soporta la prevalencia y el orgullo y destruyó su capital con Tito en el 70 DC, como aventuro Jesús y jamás se volverá a reedificar porque Jesús en su última cena dió por terminada su alianza con aquel pueblo que eligió a Barrabás, hoy existe una nueva alianza con un pueblo nuevo, el de sus seguidores "quien quiera ser primero que se coloque el último", quiero misericordia y no sacrificios", "ama al prójimo como a ti mismo". Dios los oyó y cayó la sangre del inocente sobre sus cabezas
fueron expulsados de su tierra lo mismo que Pilatos y su Imperio. Hoy se oye el mismo grito...queremos a Barrabás.



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