III. El último amor de mi vida.


 

Me mira con unos ojos brillantes y risueño cuando le digo cosas bonitas de ella misma, noto como comienza a ponerse nerviosa llegando hasta un punto de buscar una mínima excusa para irse. Luego cuando terminamos los ejercicios se marcha corriendo sin darme oportunidad de despedirme de ella. Es como si no supiera que hacer ante los halagos. Según he leído eso les pasa a las personas que jamás han oído de sus padres o familiares halagos o frases cariñosas y entonces  no saben cómo reaccionar, no saben qué hacer en estos casos, les entra como un desasosiego y la solución es dar la espalda. Además es Virgo así que aparte es súper perfeccionista con ella y con los demás, pero se guardará muy mucho de dar opiniones. La diferencia de edad entre nosotros es tan elevada que no puedo aplicarle el método que cuando era más joven ponía en practica. Me acercaba a ella lentamente, le miraba con atención su frente y con cuidado le colocaba un inexistente rizo del pelo tras su oreja, si me dejaba y sonreía la cosa iba viento en popa. Siempre fue el mejor método, en caso de que no lo esperase yo les pedía perdón añadiendo un "lo siento no se que me ha pasado". Esta chica me tiene en vilo, a estas alturas de mi vida no tenía previsto enamorarme de nuevo, pero verla en el mejor momento que tiene una mujer no tiene precio, puede que sea el último amor de mi vida, pero juro que merece la pena y además lo estoy disfrutando, aunque no vaya mas allá que coincidir unas horas a la semana. 

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