Mi gata y el canario.


La  primera que se dió cuenta de cómo estaba yo fue mi gata. Se acercó a mí y restregó su nuca sobre mí por varios sitios como reclamando su propiedad, después me maullaba con genio y enfado. El segundo fue mi canario que elevó el volumen de su canto protestando por la música de fondo que ponía al llegar a casa, yo había pasado de la década de los 70' y 80' a Isabel Aaiun con su Potra Salvaje, Rosalía, Orishas o Marta Santos como si fuera un neoconverso. Al final mi Santa que es como nombramos aquí a las esposas decidió tomar cartas en el asunto y aterrizó en mis actividades deportivas, no les miento si con solo entrar y mirar localizó a la causante de tantos cambios. Si reacción fue doble, primero admitir que la chica era super guapa, en segundo lugar que mis posibilidades con ella era cercana al 0 absoluto, así que respiró y se dió media vuelta. No hay nada más destructivo que no te consideren ya ni siquiera peligroso. Algo así como que lo que me esperaba era una etapa Admirativa o Contemplativa y nada más. En fin no le faltaba razón pero creo que los enamoramientos tardíos también tiene cosas buenas, por lo pronto creerte por un instante que pueda ser posible y tú organismo detecta un subidón de energía, luego que piensas, sientes, actúas de otra forma, no mejor ni peor solo distinta, también te pones al día de lo que sucede a tu alrededor ya sea música, opiniones, gustos, tendencias, en fin que te reconectas a la vida, tan solo por eso me despierto media hora antes feliz con darme cuenta que estaba vivo.

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