Ser feliz.
Hay algo que nos enseñaron mal, ser feliz es una cuestión nuestra no de nadie más. La felicidad no está en un trabajo, en una vivienda o con esta u otra persona. Desde luego ciertas cosas lo facilitan por ejemplo la pobreza la dificulta y cierta holgura la facilite pero insisto eso sin contar con nadie más. Si crees que serás más feliz viendo cómo lo es la otra persona pero para ello debes sacrificarte en tus ideas, trabajo, opiniones, tus gustos, tu deseo físico tanto si deseas más o son menos tus necesidades nunca serás feliz, es el resto como si fuera un fenómeno astronómico los que debe confluir para que tengas esa sensación. Y esa confluencia sucede cuando eres fiel a ti mismo. La maravilla es que hay gente feliz a nuestro alrededor de la manera más normal, las ves en la calle, en el supermercado, cogidos de la mano o solos tras su carrito con una sonrisa enorme en su cara. No sabría cómo ni porqué he llegado a esta etapa en que lo soy, me he preguntado muchas veces por la varita mágica, desde luego no consiste en ser bueno, ni inocente, tampoco es suerte, la felicidad tiene momentos grises, abandonos, incomprensión, pero hay algo que en el interior que te indica que estás en el camino correcto. Son los demás los que se marchan, los que abandonan, los que tienen otra visión del mundo pero da la casualidad que no es la tuya. He conocido gente que me acompañaron una parte del camino y me sentí más feliz que con otras con las que estuve años. En muchas ocasiones me habría gustado decirle a esa mujer que deje de insistir con ese hombre porque está claramente a la vista que no son felices o a ese chico que trabaja catorce horas por tener un piso que es la ilusión de ella. Si no eres feliz es porque estás en el sitio equivocado.



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