Jóvenes amores tardíos.
Ciertos olores nos recuerdan lugares, personas, años de nuestra vida, pasa igual con paisajes, atardeceres o amores. Por eso volvemos a esos lugares o en busca de esas personas. Pero y si ya aquella casa, aquel hotel no existe o aquella joven tan hermosa es una madre ya mayor de dos insoportables seres que no dejan de quejarse en una mesa del restaurante. La realidad hoy es otra, los recuerdos son eso, recuerdos, pero estamos necesitados de revivir, de volver a sentir aquellas emociones, por eso nos ilusionamos con una cara parecida, un cuerpo más joven y también parecido, necesitamos enamorarnos de nuevo sabiendo que no es cierto, porque salvo que nos crucemos delante de un espejo creeremos por dentro que somos aquel joven de nuevo.



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