
Me encanta ese toque maestro de algunas mujeres al saludarte. Te ofrecen la mejilla y justo al acercarte cambian y te deja para tus labios una zona justito al lado de los suyos, en ese mismo momento posan sus manos en tus antebrazos y lo presionan sosteniéndolos un instante largo. Por supuesto que las demás mujeres se dan cuenta es por eso que lo hacen, el mensaje es el siguiente...el y yo tuvimos nuestra aventura, además muy linda e intensa, que si quieres que se repita estoy dispuesta. Bueno eso ya es imaginar porque siempre hay un porqué para que se terminen las cosas. Lo que si existe es que se piense que las segundas oportunidades pueden suceder. Pero es bonito descubrir que las personas tengan un buen recuerdo de uno mismo. Curiosamente estás cosas ocurren con otras con las que no hubo nada y precisamente es eso, que te quedaba por experimentar como era ese hombre o mujer en la intimidad. Lo que quedaría por aclarar si somos nosotros mismos cuando admitimos esos encuentros. Si somos el de todos los días o nos convertimos en una versión premium para la ocasión. Eso explicaría muchos fracasos, ser premium con los casi desconocidos y básicos con quien comparte todos los días.
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