Con clase.
Vi su mensaje en el teléfono por la mañana, 3.35 marcaba como hora de recepción, yo estaba a esa hora en brazos de Morfeo o Morfea, de un tiempo acá no recuerdo los sueños y con quien sueño. Tomando mi primer café por la mañana volví a leer su mensaje, solo cuatro puntos. Hace muchos años nos enviaba os esta clase de mensajes por si alguien e este caso su marido pudiera leerlo, los puntos eran cuatro palabras, te echo de menos. Han pasado ya muchos años y me envía esto, por supuesto no responderé, me costó Dios y ayuda poder salir entonces de aquella relación. Estábamos como se dice hoy enganchados, adictos el uno del otro también podría decirse. Si hubiera podido aislar la parte buena habría sido una pasada, pero lo bueno era indisoluble a lo malo, podríamos pasar semanas maravillosas y luego unos meses de infierno. Lo mejor era que se trataba de una mujer con mucha clase, no se le podía negar, cuando estaba de buenas era un cielo con un diablo dentro. Haciendo el amor era única, me enseñó todo lo que se sobre como hacer que una mujer se vuelva loca o que vuelva loco a un hombre, eso fue lo que pasó en realidad y yo me daba cuenta pero no podía negarme. El resto de mujeres que conocí antes o después de ella fueron normales, quizás alguna un poco más ardiente que el resto, pero no se pueden comparar, incluso si les hubiera explicado de qué puede ir el sexo creerian que les estaba mintiendo. Quizás conmigo era ella misma y anoche desearía volver a aquellos años. Esbozé una sonrisa y borre su mensaje. El resto de la mañana lo pase ordenando la casa y preparando algo para comer antes de salir a tomarme una cerveza cuando sonó el timbre de la puerta, abrí y un joven con un paquete en la mano preguntó, me dice su nombre por favor, contesté y me dio el paquete. Dentro de el una botella de vino tinto de una marca muy de renombre, junto a la botella una nota dentro de un sobre. La letra cursiva, perfecta....me hubiera gustado haber pasado la noche contigo, disfruta del vino como si fuera yo en tus labios, te quiero. Ha sido la mujer con más clase que he conocido.



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