El 69.
Este es el año de los tanginis que para su informacion es un tanga en su mínimo tamaño que por delante oculta otra mínima extensión y si es la pieza superior tampoco es mayor que los pezones, eso sí no exhibe un topless. Casi todo al aire. Las nalgas le han ganado la partida a los senos, ya nadie mira a las señoras en la playa lo cual está muy bien porque cada cual que luzca lo que quiera. Los hombres nos mantenemos más o menos tradicionales eso sí casi todos decorados con leones, peces, águilas, estrellas, nombres de mujeres, vivas a la patria y musculos a punto de reventar. Un profesor de la facultad mantenía la teoría que los hombres desnudos se dividían en canijos universitarios y musculosos con tatuajes. Se habrá quedado anticuado supongo. Por mi parte me siguen gustando las mujeres y la cerveza, pero tengo que admitir que cuanto mayor se desnudan menos deseo producen en mi y en el resto según manifiestan, sin embargo cuando se ponen algo encima se nos activa el radar visual sobre todo si la prensa es semitransparente. Hace años a las chicas que se les notaba el pubis porque lo tenían gordito les incomodaba porque lo llamaban dedos o pezuñas de camello, no hay cosa más atractiva para los varones, dispara el mil por uno la testosterona circulante. Pues bien ahora venden una pieza de plástico que simula ese pubis soñado. Es curioso que nadie mire un desnudo y todos estemos ahora atentos a un artilugio. Por fin ha terminado la época Barbie del rasurado integral, ha podido más el consejo médico de no hacerlo a ir de muñeca de plástico. Sin embargo los míos ahora se afeitan o mejor dicho perfilan el órgano masculino, todo sea por dar facilidades a la pareja. Me contaron un chiste ayer sobre que el Kamasutra resumían en sesenta y nueve las posiciones para el sexo, sesenta y ocho para el sexo y la última es para limpieza mutua de los instrumentos.



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