Exclusividad.


 Todo gira en el significado de dos palabras; exclusividad para el uso y disfrute de un cuerpo humano lo cual se traduce en fidelidad o lo contrario, infidelidad que es no tener el uso exclusivo del otro. Dónde está aquí incluido el amor, en ningún lado, aquí podría estar incluido el deseo que es las ganas de tener sexo con alguien. Bien pues si dejamos de lado el deseo y la exclusividad seguimos preguntando ... dónde está el amor. Son tres cosas distintas que queremos atar bien atado mediante un acuerdo legal. Funciona este acuerdo, pues no, jamás ha funcionado, puedo tener deseo con una persona, amar a otra y tener firmado un acuerdo con una tercera. Porqué, pues es muy fácil, en el sexo eres un cero a la izquierda, en cuanto al amor eres un puercoespín con rasgos sicopáticos por lo cual lo de exclusivo es más una condena que un premio. Una actriz norteamericana declaraba que ella no le había pedido a su pareja que fuera fiel porque no se sentía capaz de ser siempre agradable, guapa, disponible, sexi, descansada y dispuesta. Los hombres en mi país que es España han declarado el sábado a mediodía como el momento sexual por excelencia. Sábado, sabadete, ducha y polvete dicen en broma (o en serio) y lo dicen los hombres porque al menos tendrán una oportunidad a la semana, por lo visto para ellas era incluso demasiado. Con esto se puede explicar el éxito de las ucranianas que para ellas siete días de siete por un lado espanta a las nacionales o por otro atrae a los locales aunque el miércoles saquen la bandera blanca, también el éxito de las hispanoamericanas a las cuales siete días de siete les parece muy poco aunque en ambos casos solo es marketing. Pienso que esto de la fidelidad o exclusividad como en los contratos con los bancos se debería aclarar la letra pequeña. Yo prefiero primero lo del amor y el resto pues hay un refrán muy oportuno que dice....quién pregunta lo que no debe no oye lo que no quiere. 

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