Tradwifes
Este anuncio me lleva a mi infancia, aquellos años 50' del siglo pasado donde Doris Day paseaba su rubia melena y su sonrisa Colgate que nos dejaban anonadados. Nosotros que vivíamos en la posguerra más pobretona teníamos un mundo en blanco y negro como las películas de Humphrey Bogard, por eso cuando veíamos el todo color de aquellas películas nos dejaba anonadados. Unas cocinas maravillosas, aspiradoras, lavadoras, teléfonos de colores y unas amas de casa como si vinieran de la peluquería o una entrevista en la TV. Por supuesto ellas tenían muchos niños, todos rubios y sonrientes, cocinaban, limpiaban, iban a reuniones y esperaban amorosamente a su marido-proveedor sobre las seis de la tarde para recoger su abrigo, servirle una copa y esperar a que dijera aquello de vamos a cenar. Este es el mundo ideal que un grupo ultraconservador quiere recuperar para las mujeres del mundo. Aquí se les ha puesto los pelos de punta a todas las mujeres que conozco, de entrada las proveedoras son ellas en su mayoría porque tienen mejores sueldos, tienen más estudios y están menos horas en sus trabajos. Luego han cambiado lo de tres o cuatro niños por un Border Colley, un perro que suele durar los mismos años que su matrimonio, así con suerte puede volver a intentar otro marido y otro perro. Los ultraconservadores aquí tienen poco futuro porque tampoco tienen los hombres mucho interés en ser proveedores en exclusiva cuando las estadísticas te dicen que la mitad se divorcia a los diez años, teniendo que pagar la hipoteca de una casa donde nunca vas a volver a vivir. Yo les diría a los conservadores que me encantaría serlo también, tener esos sueldos estratosfericos, esa señora rubia sumisa y silenciosa, esas supercasas de 250 metros con jardín y esos niños que ni arrugan la ropa, la realidad son embargo es otra, esas imágenes eran bonitas en el cine y la Doris Day actual es morena, Jefa de un hospital, va y viene a congresos, habla tres idiomas y tanto a ella como a mí nos gusta el cine, la ópera, los viajes y estar juntos el resto de horas después del trabajo. Cocinar, limpiar, planchar, ir de compras etc hace ya treinta años que decidimos compartirlo. Me encantaría ser un influencer como esas que hablan maravillas del movimiento tradwifes para explicarle nuestra vida en este siglo. Seguro que elegirían que un marido la esperara con la comida hecha y la casa limpia. Otras veces será él.



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