Confidencias.
Hubo un tiempo que eran los sacerdotes los que se hacían cargo de oir y aconsejar a las mujeres sobre asuntos del corazón. Digo mujeres porque a los hombres no se les reconocía ningún papel principal en asuntos del querer ni del amar, por lo que dar consejos no estaba a nuestro alcance hasta bien cumplido muchos años. Pero si grande es nuestro desconocimiento de las emociones femeninas, mayor es aún las suyas respecto a nosotros. La primera es que tengamos esas emociones y las tenemos solo que diferentes y expresadas con otro idioma, se han percatado que los hombres regalan flores e incluso eligen el tipo de ramo, que eligen poemas para escribirlas, se molestan en saber de vinos, de estrenos de cine, intentan sin palabras rodeadas y mimarlas. Es curioso la falta o ausencia de imaginación de las mujeres para elegir algo para su hombre. De ahí que entre nosotros jugamos a adivinar que vamos a recibir de regalo en Navidad, el acierto es pleno y se supone que la mujer de este ni conoce a la de este otro. Pues existe un tipo de relación entre hombre y mujer llamada amistad, que es aquella donde existe un sentimiento amoroso mutuo unida a una total falta de atracción sexual. La falta de tensión deja expedito el camino a la comprensión así como ir emocionalmente desnudos, se convierte en el terreno ideal de las confidencias. La mayor parte de ellas compartidas con algunas amigas mias han sido por miedo a una infidelidad de su pareja. Real o imaginada la infidelidad es devastadora, sin embargo para mi está desenfocada. En los hombres por lo que conozco la causa es casi siempre el sexo y la falta de admiración de la pareja, en la mujer es la falta de atención y cuidados, la falta de sexo es a largo plazo, cuando una mujer consuma su infidelidad lleva pensando en ese hombre mucho tiempo. En nosotros lo del sexo es más rápido, vamos dejando un rastro evidente alrededor nuestra y solo es cuestión que alguien coincida. Luego están los enamoramientos y de eso nadie se escapa, en la vida nos encontramos con muchas personas que cumplen el perfil y nos acercamos como mariposas a una lámpara. El guión de la infidelidad es siempre el mismo para nosotros y ella. Tú marido no te cuida ni te valora o tu mujer no te mira hace años y en los dos casos es cierto, solo es que han dejado que la situación dure demasiado tiempo. El marido se ha cansado de sugerir de mil modos que quiere llevarla a la cama y no entiende que la lista de tareas domésticas, familiares y laborales tengan su tensión sexual bajo cero. La mujer se ha cansado que cuando ha planeado hasta el milímetro que el próximo miércoles se dan las condiciones astrales favorables quiere tener una noche arrebatadora, cuando el sexo para un hombre admite una demora de esta tarde o esta noche, mañana es como dentro de un mes. Luego está la edad, conforme cumplimos años nos parecemos más vosotras y nosotros, somos más emocionales, frases o palabras que antes ni entendíamos ahora se han añadido a nuestra mente, nos mata los pequeños detalles o la ausencia de ellos. Mis consejos siempre fueron los mismos, un hombre con la pistola descargada no va de safari, luego ya se arreglaran otras causas, eso si hablando entre los dos. Generalmente todo consiste es ponerle horarios a todo. Recuperar la pareja espantando a los niños a donde sea, pidan permiso en el trabajo y váyanse a un hotel. Hagan un viaje de fin de semana dejándoselo a la perrera si hace falta. Poner un reloj para dejar de pensar en las tareas pendiente, mejor hablar de lo que sea. Para ellos vayan siempre afeitados y pulcros como si quisieran ligarse a su compañera de trabajo y por último las ganas se planean también, piense en que están en la cama en vez de hacer la lista de la compra, total lo peor que puede pasar es que mañana coman pizzas. Casi siempre suelo terminar diciendo......también podemos irnos tú y yo a la cama y que les den a estos. Ni por esa cuela



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