Callejones.


 El peor vicio no se bebe, ni se fuma ni tampoco se come. El peor de todos es ese par de ojos que mira a los tuyos, mientras tú pone cara de hombre dispuesto a darlo todo por esa mujer desvalida que estuvo a punto de ser asaltada por malhechores. El cine negro aparte de no ser en color era negro por los personajes tan extremos que aparecian en pantalla. En general eran lo contrario de lo que aparentaban en las primeras escenas. Humphrey Bogard era un blandito en manos de Lauren Bacall, y ella que parecía que se los comía de dos en dos caía en su brazos como un pastel de crema. Me encantaba imitar al malo de aquellas películas , de hecho busque por cielo y tierra aquella gabardina. Con ella puesta hubo una pléyade de artistas como Humphrey, Caine, Constantine, Mature y muchos más, aunque lo que yo buscaba era que se desmayaran en mis brazos aquellas chicas tan guapas. Al final me asaltó una de ellas en mi particular callejón, un lugar que parecía a propósito para salvar a una dama en apuros y que fue donde sucumbí yo. Me dejó con la billetera tiritando, cara de idiota y el único beso si es que se puede llamar a aquello fue con el callejón lo único parecido a aquellas películas. Anoche tuve un sueño con mi sueño particular, esa chica con carita de buena persona pero con un par de...... cocktail que me pone a cien, estoy a dieta desde la semana pasada sin verla hasta el próximo lunes, me mirará, sonreirá y nada más. Pero seré feliz por unas horas. En el sueño pasaron más cosas pero en eso consisten los sueños que como el cine son historias que le pasan a otro.

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