De miedo.
De pronto sacerdotes, pastores, rabinos, imanes, lamas, siquiatras agnósticos, brujas tituladas y la señora de los horóscopos se ponen todos de acuerdo en que estos niños disfrazados de brujas o cadáveres son muy peligrosos para cada una de sus iglesias, mezquitas, sinagogas o periódicos. Se toman a broma lo de la muerte, cambiando sustos por caramelos dicen estos señores tan serios. Les aterran por lo vistos que los pequeños no estén precisamente aterrados con ellos, por sus sermones, amenazas o ultimátums. Pensando profundamente en ello me parece que su tinglado está en tererengue y antes que su traductor se vuelva loco eso es temblando de miedo. Si los niños no tienen miedo ya me dirán como podrán amedrentarlos serán libres, sin miedos y cuando piensen en la muerte quizás recuerden las chuches, sus amigos y lo bonito de la vida.



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