A vueltas con el karma.





Con la mirada del recuerdo la sigo viendo como una Elizabeth Taylor en versión familiar. No como en realidad sería la actriz sino como fueron algunos de sus personajes. Lo cierto es que con solo aparecer y mirarte con su par de ojos te sentías ya acariciado para varios meses, es quizás por ello que vuelvo una y otra vez a querer verla. Esa tarde o ese día nos aislamos del mundo exterior y lo vivimos con la misma intensidad de cuando teníamos la veintena y todas las vivencias de cada uno o al unísono son aventuras de las que reír o degustar. Por ello saqué en conclusión que toda esa baraunda de solitarios son personas que han conseguido su éxito pero al revés, entiéndase el sarcasmo. Cuando alguien se me queja de los pocos amigos que tiene pienso que sí me diera opción tampoco estaría yo delante, pero es el único asiento libre del bus. En el último tercio de la vida cada cual tiene lo que se merece, dinero,amigos y enemigos que los tres van juntos, la soledad es casi siempre el fruto de la incapacidad de tener empatía, de expresar sentimientos, de arriesgar, de regalar tu tiempo a lo bueno que la vida te presenta. La mayoría de los que conozco creen que el cariño y la bondad crecen en los árboles o caen del cielo y por supuesto se lo merecen. Al contrario, se siembra cada día y se recoge a veces, pero esas veces dura toda la vida, por eso decimos que los amigos se cuentan con los dedos de una mano y es porque lo bueno no abunda, sobra la mediocridad y los egoístas. 

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