Del cielo al suelo y viceversa.
Subir y caer. Solo se puede apreciar el llegar a lo más alto quién cayó en lo más bajo de si mismo. La mujer de la imagen vivió todo el tránsito y lo escribió para hacérnoslo saber, playmate de Playboy, tuvo una infinidad de experiencias de todo tipo antes de triunfar como escritora. La gente pobre de mente y espíritu supone que las labores intelectuales solo está del lado de espíritus puros moralmente hablando pero es que para escribir del infierno algo pecador es preciso ser y haber sido. Con respecto al amor si no has estado en ambos extremos mejor es callarse, como en lo que respecta a lo que pasa sobre una cama, si no has sido capaz de llevar y que te lleven al frenesí de perder el control, que decir de cocinar para alguien y otro día sentarte a la mesa y degustar lo que otra persona hace para ti. Del cielo al suelo y vuelta a empezar hasta que llegas a una edad en que te das día besos a ti mismo frente al espejo de tu baño. Ni obeso ni táviro, ni santo ni pecador, solo uno más que llega a la meta que soñó con quince años, lo justo para ser libre e independiente. Con media docena de personas casi hermanos y casi esposas o amantes que aún amo. Cuando me divorcié allá por los años ochenta mi padre fue a preguntar al cura de la parroquia sobre si ya no podría ir al cielo, el cura le respondía que primero debería de preguntarse si llegaría a fin de mes que lo del cielo hablaríamos dentro de unos años. Curioso a que si. Quizás aquel cura venía de vuelta de eso del cielo al suelo o al revés
Imagen de Alice Denhan.



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