Poemas.


 Pienso que quien más o quién menos alguna vez ha escrito una poesía a una chica o chico, al menos un ripio emocionante pero sentido. Un corazón acelerado, algo de nostalgia o melancolía, trabar una serie de palabras con arte y ritmo, escribirlas y de guardarlas. Tuve un tiempo que escribía poemas como churros y eso era el resultado cuando las volví a leer, sin embargo la causa seguía intacta, me refiero a los sentimientos, porque oigan no crea que eso de los sentimientos es cosa común, ni de lejos, la mitad del mundo que conozco se ha emocionado por un físico en caso de nosotros, de un ascenso económico (en eso hay paridad), de una maternidad y en eso las ellas ganan porque pasan de puente a puente o de oca a Oca sin pasar ni por el sexo que les parece un apeadero en medio del trayecto, no crean que en los nuestros se quedan a vivir en la estación Sexo toda su vida. Después quedamos los sufridores y ganadores del amor y del sexo si es que Eros y Venus te favorecieron ambos con sus dones. Los de este grupo nos conocemos a leguas en medio de la multitud, elegimos una determinada mesa, un banco preciso, una butaca en el teatro, usted y yo callamos una charla para despedir al sol, también nos quedamos en silencio viendo entrar una mujer de esas de matrícula de honor porque la belleza unida a la elegancia es escasa y aún más rara que la portadora sea consciente de poseer ambas cosas. Son como el perfume, dejan caer un par de gotas y se adueñan del salón creando envidia en las demás, pero nunca rencor porque a las diosas se les reconoce. Guarde los poemas de mis varias vidas en un archivo. Es curioso que entre los papeles de mi padre después de muerto encontramos una libro de poesías suyo y un premio literario de una ciudad cercana. Cosas de familia por lo visto.

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