Mis libros.
Recuerdo mi primera biblioteca, una sala pequeña que la oficina de la caja de ahorros del barrio abrió en su primera planta. Tenía una iluminación preciosa y muchos libros de aventuras, casi todos los de Salgari y Walter Scott, así y allí comenzó mi afición por la lectura. Ni idea tengo de la cantidad de libros que habré comprado y leído, conservo muchos, otros los he regalado, perdido o prestados que es lo mismo. Ya me lo decía mi abuelo " hijo nunca se prestan los libros, ni la guitarra y tampoco tu mujer" evidentemente nació dos siglos antes, justo en 1898 año famoso por otras lides. Leer te hace vivir un millón de vidas aparte de la tuya, anécdotas, historias, fábulas, es el método más barato de viajar sin gastar zapatos, también de enamorarte y vivir apasionados romances.
Al cerrar este libro que me acompaña estos días, dejo volar la memoria hacia aquel sitio o aquel amor por supuesto idealizado porque venimos al mundo con un photoshop incorporado. Me recuerdo a mi mismo tan pazguato mirando la mano de aquella chica en el paseo marítimo, la atrapé como si pillara un saltamontes dándole un susto a ella que mirándome pensaría, a éste mozo este le falta un hervor. Uno como todos y todas vamos aprobando asignaturas de una relación a otra hasta que llega el profe o la profe definitiva.
Me encanta esa sensación en la cama con un ojo desenfocado y el otro con la patilla de las gafas en medio, es la hora me digo, antes de apagar la luz.



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