Distintas. Distintos.
📷 Lok_hong.
Al principio creí que era un tema de hormonas, de exceso concretamente. Pero con los años descubrí que eran más cosas, aquellas mujeres que te atrapaban con sus ojos, unos ojos como taladradoras que a la vez que te perforaban la mente sacaba al descubierto mis pensamientos más escondidos, ojos que pulsaban por control remoto un botón que disparaba mi pulso, me hacía respirar agitadamente y mas abajo algo se agitaba con voluntad propia. Muchos años más tarde cuando aprendí a dejarme inmolar cual Juana de Arco en aquellos fuegos, me enseñaron que ellas veían lo mismo y sentían lo mismo ante otro par de ojos masculinos. Gente distinta en suma, frente a una inmensa mayoría que va por la vida pendiente de otras cosas y a quienes esto que narro les da igual o lo abordan con sentido práctico. No sé. Ampliando aún más este pensamiento sobre las diferencias, también las encuentro hablando de cine por ejemplo, sobre el director, los actores o el compositor de la banda sonora, porque tienes que irte a un grupo de cine para hablar aspectos particulares sobre el tema, que decir de un concierto o una obra de teatro. Formamos grupos porque somos distintos, ni mejores ni peores, nos gustan cosas distintas y pasamos de largo ignorando lo que nos da igual. Gente rara suelen decir los otros, distintos digo yo. Así ahora que deambulo por la planta senior sigo encontrando ojos femeninos que me saludan desde el desconocimiento, como una contraseña unida a una sonrisa especial. Por la calle, al cruzar una puerta, dentro de un autobús, en cualquier lugar esa mujer distinta volverá su cabeza como yo la mía, nos encontraremos en una mirada y sonreiremos sabiendo porqué.



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