Petricor.
Es el nombre que existe para designar el olor a tierra mojada. Es un aroma especial que me encanta porque me llevan a mi infancia, cuando incluso las calles eran aún de tierra apisonada. Durante ese espacio de tiempo que comienza a llover hasta que la tierra se empapa de agua disfruto de ello. Ahora más después de meses y años de escasez de lluvia. Pensaba recordando que en la vida hay otras cosas que escasean con el paso del tiempo, las épocas de falta de amores de aquellos apasionados de hace décadas, las aventuras de faldas de amores fugaces pero intensos como esas estrellas errantes que cruzan velozmente nuestro cielo, cruzando ellos nuestro corazón y el alma. Me desperté anoche pensando en uno de esos amores y volví a dormir sintiéndome afortunado cuando, al prestar atención escuche llover tras la ventana. La lluvia como el amor son necesarios para continuar vivos.



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