Fracasados.


 La violencia de género o machista como deseen nombrarla existe. No sólo en edades de cincuenta en adelante que se supone que nos educaron en ella, existe por lo visto corregida y aumentada en los más jóvenes hoy en día. Recuerdo que en mi infancia pegarnos entre los chicos era el día a día, llegar a casa con un chichón era una herida de guerra de la que sentirse orgulloso con los amigos y en casa. La violencia es genética en los varones, la testosterona es su combustible y la educación familiar y social enseña sus técnicas y las perfecciona. Socialmente nos enseñaban que estaba bien  "si papá un día falta, tu serás el hombre de la casa.  Nos enviaban al ejército a derramar hasta la última gota de nuestra sangre. Por ello se perseguían a los mariquitas porque eran un mal ejemplo, no ser violento o no ser machote era un desastre para ti y tu familia. Pero también te enseñaban que existía una frontera sagrada y era tú madre, tus hermanas, sus amigas, las mujeres en general. 
Porqué si todos fuimos educados en una misma asignaturas la gran mayoría de hombres de mi edad jamás ha ejercido ningún tipo de violencia contra una mujer, esa gran mayoría que no sale en las encuestas ni en las imágenes, una mayoría que hicimos en silencio el tránsito de macho a compañero.
Lo que a mi juicio debería estar en cuestión es el tipo de educación que se sigue impartiendo dentro de muchas familias de hoy en día, cuales son los mensajes de papás  y mamás modernos entré las cuatro paredes de su hogar familiar. 

Me atrevo a apuntar a la existencia de un tipo de hombre fracasado o fracasado como hombre. Mientras que a nosotros se nos educó a convivir con la violencia, a dominarla, a venir con tu chichón y que tu padre te preguntara..te has defendido? Mentías diciendo que si porque fué tu mejor amigo, pero allí acababa todo.  Ahora lo más parecido a una pelea son unas clases extraescolares de yudo.  La testosterona se acumula ahí dentro y se expresa en todo aquello que identificas como agresión, por ejemplo ser del pelotón de los torpes en  tu colegio, porque casi todos los chicos están en él, mientras que sus compañeras copan los primeros puestos. Te dicen y repiten que no irás a la universidad como tus padres, que eres carne de formación profesional. Ya no muestras tus rodillas en carne viva tras un partido de fútbol en un campo de tierra, ahora ellas juegan incluso mejor que tú al fútbol y además ganan. 

El hombre, lo que no tiene es futuro en eso que llamamos el día a día, en lo que los padres hablan entre ellos, en lo que los profesores hablan, en lo que la sociedad habla a través de sus imagenes. Que le queda al hombre niño que ve como la vida se ha organizado en torno a otros ranking de valores en los que ser hombre es motivo de sospecha. 

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