Anónimos.
Mira te voy a pedir un favor, me dijo boca arriba en su amplia cama con un muslo aún sobre pierna. Mañana a eso de las siete te vas, puedes ducharte antes que para eso tienes toallas en el baño y al salir tira de la puerta. Es que me levantaré tarde y me gusta estar sola, no te importa verdad cariño, por cierto como dijiste anoche que te llamas, es para si eso, quedar otro día. Yo si recordaba el suyo Loli recordé que me dijo antes de tomarse la cuarta copa. No recuerdo que le dijera mi nombre, tampoco hablamos de otras cosas aparte de coincidencias laborales o asuntos triviales de la actualidad. Terminamos sin que ninguno lo propusiera en su apartamento, ahora mientras tomo una ducha en este cuarto lleno de batas y botes con dos espejos enormes para verte vuelta y vuelta me pregunto como y para qué llegué aquí, aparte del revolcon. Me quedo con una sola impresión, me gusta su ropa interior, de ella no se nada más. Salí a la calle subiéndome las solapas del abrigo en busca de una cafetería y un kiosko para comprar la prensa. De camino me vienen a la memoria otras mañanas de vuelta de otras sábanas repasando las enormes diferencias y queriendo entender el porqué. Hace muchos años salvo contadas excepciones le llamábamos hacer el amor, ahora te dicen solo ¿vamos a mi casa?, como quedaremos otro día si no le he dicho como me llamo ni cual es mi teléfono. Nos enamoradas siempre, unas veces más, otras menos y en otras un poquito, siempre pasaba tiempo después tras unos días. Era bonito lo de enamorarse, mirarse a los ojos en medio de una multitud, ese leve temblor en la punta de los dedos al tocar su cintura. Todo lo contrario de hace unas horas, creo que esta chica me ha examinado sobre mi aptitud en la cópula, no de la actitud que no le ha importado. Son raros estos tiempos en que te desnudas ante una extraña, le muestra tus más íntimos rincones o lunares, desvelas tus gritos, jadeo y alguna palabra que siempre fue tabú cuando finalizar. En fin pensándolo bien me alegro de que no sepa mi teléfono. Como ahora se dice no existe eso del compromiso, del conocerse o saber de ti. Intento recordar una pelicula de Meryl y De Niro sobre lo de enamorarse o una de las muchas poesías donde una rosa iba abriéndose como imagen del desnudarse física o anímicamente. Me entran ganas de volver a decirle a esta mujer que si pudiera borraría estas horas, que salvo su ropa interior y su nombre lo demás no ha valido la pena. Hubo otra Loli en mis recuerdos que le dió mil vueltas antes y después. El amor o los sentimientos son y serán siempre la diferencia entre una noche de ensueño o lo de ir al ginecólogo o proctologo según sea el gusto.



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