Lo sensato y la locura.


 Creo que puede ser la imagen más   bonita de esta Semana Santa,  claro que los vigilantes de la ortodoxia dirán que un nazareno según las reglas no puede cobijar a su chica bajo su capa y ese es uno de los peros  menores que dirían. Alrededor del tufillo delas Hermandades crecen los Torquemadas como los jaramagos en las tejas. Curiosamente por ese motivo se crearon las hermandades ya que al anotarse tu nombre en la nómina de cualquiera de ellas quedabas fuera del brazo de la Santa Inquisición, eso además que depende al oficio adscrito a tu hermandad podías obtener los títulos de aprendiz, oficial o maestro, tu viuda o huérfanos quedaban amparados y disponias de atención sanitaria. Si eras negro, mulato, gitano o esclavo liberado también tenias una hermandad, total que era no importante sino necesario apuntarse a una. Los nobles o los ricos por supuesto también tenían las suyas pero al igual igual ahora era para no pagar impuestos. Que pedían a cambio estas corporaciones, pues asistir a misas, rezar, salir una tarde de nazareno y pagar unas cuotas para la caja común. La caja del dinero siempre fue el motivo de la discordia con los curas y seis siglos después sigue igual pero al revés. Si entonces las cuatro perras no daban para milagros ahora las Hermandades sostienen a las parroquias. Tanto es así que las que no tienen una dentro anda a la caza y captura de una nueva que quiera poner su virgen y su cristo dentro. Ahora con el estado del bienestar aquellas ayudas las da el estado por eso las Hermandades invierten su dinero en los rincones donde no llega el dinero del gobierno; residencia de ancianos, colegios para niños con problemas educativos, comedores sociales, campamentos para niños y ayudas directas como una beca o un pago de hipoteca. Todo esto es lo que cualquier persona sensata hubiera hecho y han existido muchas personas sensatas a lo largo de la historia. Del otro lado ayer y hoy los incapaces que ponen trabas a lo sublime porque eso es lo que  nos enseña la imagen, qué hay mejor que ese detalle de cariño, cuidar que no se moje ella,  el cielo no está tan lejos ni hace falta ser un mártir. Cuidar, ponerte en su lugar, quizás esta noche rezar, tener un compromiso, ocupar el sitio de tu padre y abuelo, mirando atrás y al futuro a la vez.

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