Crush.
Se puede definir como amor platónico o imposible, ese enamoramiento de aquella adolescencia pero transportado varias decenas de años más tarde. Recuerdo haber tenido un montón de ellos en la edad del pavo. Volteaba su cabeza aquella chica de larga melena y sonrisa de diosa y a mí me daban los siete males, primero el corazón se quedaba colgado entre dos latidos y luego como si se oyera un disparo se ponía a 180 lpm. Ahora no se me dispara por los antagonistas del calcio que me tomo por la mañana, pero aún se queda suspendido en el abaniqueo de sus pestañas y siento que si no hubiera aprendido a ser malote el corazón se vería por el resto de mortales que estaba prendido de sus ojos. Me di cuenta una mañana al caminar demasiado deprisa hacia el gimnasio al que voy hace ya diez años, pero iba como las novenas, los primeros viernes de mes y eso si estaba motivado. Un amigo de mi quinta me habló de unos ejercicios magnificos en la piscina para perder la barriga y allí fui el primer día. Todos los y las presentes a la orden de una chica que puso sus ojos en mi y me quedé mudo ante una musa del desparpajo y la simpatía, con decir que llevo dos años sin faltar un día. Me diagnostiqué yo solo de mi estado cuando la chica dejó de venir por una gripe según nos contó luego, me quedé estupefacto al echarla tan de menos, estás perdido y además eres idiota me dije y desde aquel momento sigo extasiado cuando me mira (como al resto), sonríe y me dice.....que te quedas dormido......Que lastima pienso, con el arsenal de cosas y detalles que me vienen a la memoria cuando planeaba, dije e hice en mis buenos tiempos momentos. Un día me pilló al vuelo, me sorprendió mirándola, entornó un poco sus ojos, se puso sonrojada, pero me dedicó una sonrisa amable. Creo que se lo tomó como lo único que puede ser, un halago. Haciendo un crucigrama (que cosas más antigua)me encontré con la palabra Crush. Pues eso tengo un Crush. También menos barriga.



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