Al desnudo.


Hombres, mujeres y demás géneros tienen en sus filas personas que sea cual sea la ropa que les cubre parezcan que van desnudas. No es cierto que lo estén, es nuestra imaginación la que elimina esas vestiduras percibiéndolos con la lente del deseo como desnudas. Me confesaba una maravillosa amiga que ella quizás tenga escrito en su frente un cartel que diga.."necesito un hombre" porque pierde parte de su vida en rechazar propuestas para lo mismo. Para muchos un nórdico o nórdica puede ser el botón de off/on de su imaginación unida al deseo. Para otros es una morena o moreno de pelo rizado quien enciende sus brasas. Y el resto? Pues se conforman con lo que les ha tocado.  De Cleopatra se ha escrito de todo, de Carmen de Bizet que volvía locos a franceses y españoles, suma y sigue los siglos que quieras, mujeres u hombres. El caso es que ha habido, hay y habrá en la historia gente que se lleva de calle al resto con los ojitos abiertos y la baba caída. A que usted le basta dos minutos para sentir que está al lado de un imbecil, pues la mitad del tiempo le basta para saber que esta frente a Cleopatra o un Marco Antonio que no estaba mal. Por eso sí alguna vez ha estado frente a frente y en el sitio oportuno dese por afortunado o afortunada y además no estaban desnudos  era tu imaginación, pero si eran especiales, distintos, formidables. 

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