Alarma.
Tengo una casita en la playa y como es lógico instale un sistema de alarma por aquello de los cacos. La compañía que me lo puso me llama una vez al mes para decirme que suena esto o aquello, pero que en realidad no pasa nada, creo que forma parte de su estrategia para recordarnos que sigamos pagando al estar protegidos. A mí me pasa igual, tengo un sistema de alarma desde chico que antes que me de cuenta me avisa del peligro. De pronto se me pone la piel de gallina y al momento me viene el aroma de un perfume o detecto una mirada especial mezcla de sorpresa, admiración y gatito abandonado. Otras veces es el roce en la barra de un bar de un brazo femenino al tocarse con el tuyo, es que hay pieles que hablan con la tuya, como hacen los detectores de metal que pitan al pasar por encima de una moneda. El caso es que tú mente viaja en el tiempo y le pones cara a ese olor, esa mirada o esa piel, es un instante solo pero que gusto poder rememorar esos momentos. A continuación lo mejor es tratar el tema como el de la alarma, es un toque para saber que sigue todo en orden, el mundo y la vida también. Gracias a Dios.



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