Tempus fugit.
El corazón deja de doler a la par que te comienza a molestar una de las rodillas, emocionalmente hablando claro, aunque he de precisar que los desórdenes emocionales afectan al músculo cardíaco, quizás por eso ponemos al mismo nivel al amor y al corazón. El caso es que que el tiempo huye a gran velocidad, lo mismo no dura una noche a los treinta que a los sesenta, tampoco un amor, esos duran más a mayor edad, puede que conforme cumples años no le dices amor a todo lo que sientes, comienzas a desmenuzar o discriminar y también aceptar que un buen pintor no tiene que ser una gran músico. Por tanto hay que cumplir y aceptar etapas, si a mí edad usted no ha vivido lo de pedir tregua boca abajo en una cama porque se le agotaron las fuerzas pues como que ya debe ir pasando página, a partir de ahora cualquier retoque que quiera darle al cuadro mejor que sea para mejorar, detalles en lo físico y total dedicación en el resto. Justo al revés que con treinta donde las caderas de ella eran la batuta que mandaba en casa. Que no cunda el pánico aunque en la farmacia tienen remedio para todo lo mejor es conservar el amor en activo, al igual que tener un tarro de mermelada, una cucharada al día endulza la vida



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