La oveja de cada cual.
Lo decían los viejos del lugar, cada oveja con su pareja. Me pregunto si hemos acertado o no, a lo mejor tenemos al lado la oveja casi igual a la del destino, en todo caso ya no nos van a devolver afortunadamente hemos llegado indemnes a la meta. De reojo siento a mi Santa cuando me observa como diciendo, pues no está mal me lo voy a quedar a pesar de su edad. Y de la suya opino yo también. Porque uno le da un vistazo al patio de butacas y la cosa mejorar no mejora. Quizás a uno en los momentos de insomnio le da por recordar otras ovejas y alguna o alguno nos dejaron de recuerdo una hebra de su lana. La elección es cosa de dos siempre, quizás aprobamos una asignatura, en otras puede que sobresaliente, pero al final quedamos para septiembre. Recordamos eso si los sobresalientes, en especial lo que tiene que ver con Venus o Eros. ¿Qué hubiera pasado si?. Pues sábelo Dios. A veces la duda se aclara oyendo a maridos o esposas, en otras un día te sorprende la llegada de un mensaje casi siempre a medianoche preguntando ¿cómo estás?, casi dormido o leyendo (ya mismo apago me queda una pagina) le das al perfil para ver quien puñetas es, a buenas horas mangas verdes digo mirando el perfil, me dejaste tirado en una esquina en pleno enero. Tentado estoy de darle el contacto de un amigo sicologo o mejor abogado. Ya apago cariño.



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