La vida en juego.
Cómo explicar que en pleno siglo XXI DC toda esta gente y más asomadas a los balcones o corriendo por la calle delante de unos toros durante un par de minutos que parecen eternos y a algunos los manda directos a la eternidad dicho sea de paso, ya solo por el gusto de demostrar eso mismo, que la vida merece dos minutos de adrenalina. Luego ya se sabe, la adrenalina y la testosterona la emplean algunos siendo aún más bestias que esos pobres animales con cuernos de nacimiento. Lo curioso es que ni los animalistas o antitaurinos dicen está boca es mía cuando llegan los Sanfermines, aunque esto es correr y las corridas son otra cosa y estoy de acuerdo con estas mañanas de julio, de acuerdo en que quien quiera se juegue la vida por sentir un subidón, pero que ahí quede todo. Supongo que hay mujeres entre esos corredores, pero pocas. Vosotras el subidón lo dejáis para otras lides, ya os jugáis la vida en un parto, para que más emociones.



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