GPS divino.


 Leí hace tiempo que uno de los mayores atractivos para el ojo femenino era ver bailar a un hombre con gracia y con ritmo, eso era signo de armonía y perfecto equilibrio físico en aras de una perfecta descendencia, eliminando el peligro de taras. Después por lo visto cuando besas a una chica tenemos unos receptores químicos que nos informan si somos adecuados o no para la persona concreta. También cuando se rozan las pieles de dos personas existen unas corrientes eléctricas que producen rechazo instantáneo o atracción inevitable e incluso los espermatozoides del varón serán bloqueados por anticuerpos de ella si no son provenientes de un sujeto con enfermedades genéticas. La naturaleza nos dotó de múltiples GPS para aquello de perpetuar la especie de manera que incluso desde lejos pudiéramos elegir nuestra media naranja. Ayer en una entrevista alguien se definió como de género fluido plurisexual y practicante del poli amor. Los dioses deben estar tomando nota a ver qué arreglo tiene esto. 

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