Eternas.


 Seguro que alguna vez se ha preguntado referente a alguna persona, desde cuando la conozco o desde cuando es amigo o amiga mía, la respuesta es desde siempre. Tenemos personas en nuestra vida que se han ganado el ser eternas a nuestro lado, además sin hacer ningún ruido, sin enfados, sin pedir nada, eso sí tienen el beneplácito de ponernos a parir si les place porque nadie es perfecto y nosotros tampoco, pero ellos nos lo sueltan a la cara y lo único que podemos hacer es bajar la cabeza y asentir. Son personas que nunca mandan mensajitos simplemente llaman por teléfono o a tu puerta cuando les viene bien, curiosamente cuando estás chungo, hablan y hablan de esto y lo otro, se beben dos cervezas o se invitan a cenar mientras que nosotros olvidamos ese tema que nos traía de los nervios. En caso de ser mujer no despierta celos en la tuya porque entre ellas se entiende porque las feromonas están ausentes. Al revés también funciona de la misma manera, las acompañamos en esos días de pánico, en que todos los tíos sois iguales, nadie me ha querido nunca etc. Les hacemos comprender que eso de ser querido es como ser rubia, tener 1,90 de altura o dos tetas grandes. Estás cosas les ocurre a la gente sin buscarlo, en ningún papel nos dijeron que nos querrían, que seríamos felices, que nuestros niños serían perfectos y todo el mundo premiaría nuestros esfuerzos. Todo es cuestión de suerte, las cosas pasan porque si hubiera un mínimo de justicia los tontos y los malvados no ganarían siempre. Gracias a Dios tenemos a los eternos y las eternas, en eso sí somos afortunados.

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