Krishnamurti.
Primero fue Lobsan Rampa que resultó ser e pseudónimo de un señor inglés con nombre inglés y con todos sus habios a la hora del té. Luego fue este otro Krishnamurti y sus frases, luego estudié acupuntura, Zen e incluso escribí algunos haikús, pero lo único que me ha quedado de toda está atracción hacia el oriente ha sido Suzie Wong con sus vestidos de sedas y el Karma. Lo del karma me ha encantado porque como concepto es algo que se ha ido cumpliendo a lo largo de mi vida. Quizás lento para mí gusto occidental del pronto pago, pero inexorable eso sí. Las geishas también me molan pero porque debajo del maquillaje estaba mi adorada Shirley Maclaine. Pues el karma en estos cinco últimos año ha repartido zaskas por todo mi agenda y lo he disfrutado, no es maldad sino justicia con una pizca de recochineo. Ahora que ya estamos en la época vital de quién las da las toma y que si no querías caldo pues dos tazas y hasta el borde. Como decía disfruto de lo lindo junto a las cinco manzanas que tengo en el fondo de mi cesto, digo manzanas por decir personas, personas encantadoras que han superado todas las pruebas de la amistad, la el dinero, la del amor, la ausencia de envidia, la del no sexo, sexo y postsexo terminando ahora en la del disfrute de lo Nuestro. Lo nuestro de..te acuerdas de? Tomando un buen café de tarde a la vez que comentando los conocidos que pasan por la calle. Pues el karma es como los rayos de Zeus calléndote en la coronilla así como dejándote un rictus de tener lombrices. A nosotros el karma nos vino de chiquititos, como las hipotecas inversas. Nuestros padres llegaban a fin de mes con la lengua fuera, fuimos a lo publico desde primaria a la facultad, heredábamos la ropa del anterior, pero mira por donde estuvimos en primera fila cuando cambió este país y fuimos ascendiendo, participando en todo hasta que el cardiólogo del grupo dijo "hay que bajarse del bus" y aquí estamos taza en mano disfrutando del karma.



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