Lagarto, lagarto.
Vuelvo del tanatorio, he llegado a la edad de ir cada cierto tiempo a enterrar a alguien, cuando no es un amigo es un familiar. Preguntamos para corroborar lo que nos queda, su edad o la promoción y así vemos lo cerca que tenemos a la parca. Lagarto lagarto decimos cruzando los dedos. Es que todo es cuestión de edad cuando eres mayor, primero vas a los bautizos, luego primeras comuniones, bodas, divorcios, nueva boda, otra vez divorcio porque es que los hay viciosos. Que pocas segundas bodas se ven en las mujeres, es que son más inteligentes, no necesitan segundos maridos. Primero porque se han quedado hasta con sus calzoncillos y luego porque no existen las ex mujeres, existen los exmaridos. Las ellas aún con el papel calentito del juez te siguen llamando para cualquier cosa, siguen llevando la agenda de cumpleaños de tu familia, peor aún a veces quieren ser amigas de la nueva titular, porque eso es lo que les molesta, el no poder seguir llevando los galones. Somos para ellas como un cadáver insepulto, se ve que lo de Juana la Loca tuvo secuelas y precuelas. Entre viudas y ex esposas se puede formar un equipo de rugby con las de mi pandilla, pero de hombres como mucho podemos jugar al dominó. Así que cuando el cura de mentira dice las últimas preces nos miramos los últimos de filipinas. Le tengo envidia a mi amigo Óscar que se divorcio y salió del armario, su pareja es un monitor de zumba y no vean ustedes el ataque de cabreo de su ex porque el novio de Oscar está para clases particulares. El cachas se lo pasa en grande dándole arrumacos a su novio. A fin de cuentas hace lo mismo que Margarita que aún sigue poniéndonos delante de los ojos sus dos.....cómo Cristina Hendricks en Mad Men. Lagarto lagarto decimos todos mirando el reloj pensando en alguna excusa para salir pitando del tanatorio. Hemos cumplido. De todos modos Ricardo era un plasta en vida, vale que fuera notario y nos hiciera descuento, pero murió sin contar un chiste en vida.



Comentarios
Publicar un comentario