El poder de su sonrisa.
El primer gesto por el que te enamoraste de una mujer fue su sonrisa, no una sonrisa normal sino una donde sonrían sus ojos, su boca, su rostro entero y si me apuran creo que sonríen con todo su cuerpo. Adelantan sus caderas, te señalan con su pie, se atusan el pelo como preguntando..te gusta lo que ves..porque tú a ella si. Además no es un gesto pensado al contrario, es totalmente natural. A partir de ese momento no puedes desviar tu mirada de ella. Nunca nos hemos preguntado los hombres que es lo que las enamora de nosotros. Dicen que las manos, que si bailamos o no, que la actitud de seguridad, lo que si es verdad es que caemos rendidos. Esto del enamoramiento explosivo no sucede siempre, por lo que yo sé de nuestras charlas la mayoría es como algo pausado, como esas veces que estás sentado en una silla en la playa y va subiendo la marea hasta que sientes el agua en tus pies. Mis enamoramientos han sido de otra manera, la de correr hacia el mar y lanzarme al agua de cabeza con estrépito, claro que luego cuando esa fase termina del chapuzón se ha enterado todo el planeta, de los otros no queda huella, se levantan y retrasan su silla unos metros. He seguido viendo esa mirada dándome cuenta que se les escapa, da igual que suceda algo o no suceda nada, es como si te reconocieran entre el resto de hombres y sigue pasando. Como si tuviéra una alarma dentro del corazon siento que me miran, busco a mi alrededor y allí está ella mirándome , el pulso se acelera, como si una ola del mar te dejara empapado por sorpresa, miras hacia los lados con cara de tonto, es la vida que vuelve a recordarte que enamorarse es cuestión de una mirada de alguien especial que estaba esperándote.



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