Un lugar especial.


 Todas las piernas terminan en un mismo lugar, eso he leído, pero nunca tuve necesidad de ponerlo por escrito, tratándose de una mujer con mi intuición o con mi imaginación me bastaba. De un tiempo acá es fácil encontrarse con una foto de mujer sentada, agachada o en cualquier postura donde se vea claramente ese triángulo donde confluyen las piernas y de la ropa interior, incluso diré que la fotografiada ha puesto de su parte para que se vea con claridad. Antes los fotógrafos y profesionales las desechaban por pudor propio o del director o de la censura, ahora lo substancial es que se vea. Pero los tiempos y las costumbres cambian, lo que ayer era un desdoro ahora es un atractivo. Bueno para mí ha sido un atractivo siempre, en el instituto sobornabamos al ocupante del primer pupitre para intercambiar su sitio por el nuestro para verle las piernas a la profesora de francés, curioso lo del idioma y la asociación de ideas. El tiempo parece no cambiar pero en esto sí lo ha hecho, la lucha por la libertad va quedándose sin fronteras quedándose en solo dos o tres xentimetros. En todo caso le doy a todas ellas la bienvenida en lo de colocar una pierna en Roma y otra en Santiago, es un gustazo lo de explayarse uno sin molestar a nadie. Libertad para todos.

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