Epitafio.
No sé si la IA o algún sicólogo me explicaría porque el género masculino dicen que suspende en inteligencia emocional y sin embargo seamos tan prolíficos en el género epistolar, poético, lírico o musical. Digo esto porque iba a depositar en un contenedor de papel un buen tocho y encontré sobre él un bloque de cartas aún con una cinta azul rodeándolo todo. Supongo que la destinataria porque iban dirigidas a una mujer, no quiso sepultarlas en el interior del contenedor y las dejo para que el aire se las llevara como si fueran cenizas del pasado. Faltaban los sobres cosa normal pensé yo para asegurar el anonimato. Con cierta intriga y algo de voyerismo lei una sola página y la verdad que aquel hombre se derretía de amor por las frases tan pulcramente bonitas. Con una caligrafía perfecta el texto merecía ser un poema hablando sobre el pasado vivido y el futuro por llegar. Las dejé donde estaban con respeto como se le tiene a los difuntos. Quedé pensativo sobre el amor y los hombres ya que casi siempre lo del enamoramiento parece ser cosas de mujeres en plan Jane Austen, puede que en cuanto a expresar emociones y sentimientos de palabra nos ganan ellas, pero en cualquier otra forma de comunicación estamos igualados e incluso ganamos nosotros. Todo el vocabulario que derrochamos al escribir se nos anuda en la lengua al hablar. Podemos describir un atardecer en tres folios escritos y dos palabras al hablar e incluso ninguna. En todo caso aquel amor de aquellas cartas finalizó, pero un detalle me quedo flotando mientras me alejaba a subir al bus. No las había roto, las había depositado allí con el ánimo que el destino las llevará donde quisiera. El amor jamás desaparece, se recuerda el sentimiento, los lugares, los sonidos, los olores sobre todo, el tacto de aquellas cartas y aquella letra perfecta de trazo firme. Amar y que nos amen justifica la vida, sea unos meses o muchos años. Quién no guarda aún una carta en alguna caja de fotos antiguas, carta que no pertenece a tu pareja actual, porque el pasado es lo único que nos pertenece.



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