Las diez y diez.
Ponga las manos en el volante, imagine que es un reloj, coloquen cada mano como si fueran las manecillas marcando las diez y diez. Consejo que todos los profesores de autoescuela han dicho a sus alumnos para controlar su vehiculo. Ya me hubiera gustado un consejo igual para llevar mi vida a lo largo de los años, por supuesto que hay normas. Con los asuntos del corazon hay novelas, libros de poesías, las confidencias de mi prima Edelmira que se quedó soltera, ibas rellenando casillas del manual del buen muchacho y al final te casabas con traje y corbata una bonita mañana de abril. Un día por sorpresa la vida te pone al volante de un auto llamado pasion, dale gracias al cielo si es la misma de antes porque si no prepárate que vienen curvas, si las suyas. A partir de ese día el gusanillo de la velocidad no te deja vivir en paz añorando volver otro día a conducir a lo loco. Pero no crean que esto afecta solamente a los hombres, que va, el veneno de la conducción deportiva es para todos. Tengo en mente una chica imaginaria, mis manos en sus tobillos a las diez y diez como me enseñó mi profe y la vista al frente.



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