De paso.


 El amor se presenta a veces de improviso, sin avisar y pasa delante de nuestras narices sin que nos demos cuenta. Estamos tan preocupados por vivir nuestra vida intentando llevarla toda ordenadita, pasándole el cuestionario de posible chica ideal a cualquiera que se nos acerque. Teniendo claro y diáfano las cualidades que queremos encontrar, sabiendo todo lo que no nos gusta, nos creemos una especie de bello durmiente esperando el beso mágico. Pero ella está sentada en un rincón del café mirándome fijamente con una sonrisa entre deliciosa y tierna. No reparé en ella al estar mirando el gran ventanal y la gente que paseaba por la avenida. Nunca supe lo cerca que estuve del gran amor de mi vida, quizás puede que recuerde un perfume conocido. Cuantos hemos vivido algo así, de cuáles amores posiblemente estuvimos a solo un paso, quien sabe aparte que ya no tiene solución, lo importante es que usted en su vida y yo en la mía quizás un día estuvimos uno al lado del otro, que las oportunidades ocurren o no ocurren por pura casualidad. Jugamos con las cartas que nos tocan y según nuestra habilidad ganamos o perdemos. No existe una predestinación, solo existe la casualidad, pero y si no es así, que hubiera pasado si en ese momento hubiera mirado a mí alrededor, mirar al cielo y no al suelo. Desde siempre da igual en el sitio que estuviera de pronto siento que me están mirando, levanto la mirada alrededor mía y bingo, un par de ojos bonitos se encuentran con los míos. Algunos lo llaman telepatía, yo lo llamo interés por la vida que me rodea, por las personas, por el cielo y sus estrellas, por la música, por los libros, por el planeta. Cuando me reuno con otras personas en una boda u otro motivo después de un buen rato el grupo se ha dividido en dos o tres según los intereses, simplemente conversando. Hoy encontré ese par de ojos, esa mirada tomando café, le hice un gesto con sonrisa añadida y respondió igual, me encanta encontrar personas que noto iguales en cuanto a estar vivo en este planeta, personas de paso por nuestras vidas, pero existen. El amor no es una lotería, tienes que buscar la combinación ganadora. Con el paso de los años subes la mirada detrás del café de la mañana y encuentras la suya, tuve la suerte de estar allí en ese momento de la historia y encontrarla a ella. 

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