Ir al cine.
Soy de ir al cine, aquel que tenía butacas no sé si se acuerdan, también tengo un par de plataformas por aquello del streaming de pelis o series. Pero lo mío era el cine, de niño para ver romanos, indios, chicas rubias siempre en peligro y grandullones que las salvaban, eso a pesar que tenían todas la mala suerte de partirse el tobillo. Luego para acompañar a una chica que me gustaba y me pasaba toda la peli debatiéndome en la duda de si le doy el beso o no. Ahora voy de higos a brevas porque o yo he perdido el sentido del gusto o las pelis son super malas. Traigo aquí una y me pregunto que ha pasado con los guionistas, con los actores o las actrices, si me tienen a alguno con ochenta aún haciendo de galán porque no sale nadie que de la cara creíble en pantalla. Ves a los jóvenes actores y no saben la diferencia de ser un malo a ser un enfermo mental, tienen la cara misma del que pinchaba los discos en nuestras fiestas. A lo mejor es que han cambiado las historias reales que les sucedan a los espectadores de hoy. Que haría una joven si Humphrey Bogart le soltara aquello de Siempre nos quedará París o la cara de Nataly Woody mirando a su enamorado Warren Beatty después de varios años. Es que esas cosas ya no les pasa a la gente normal. Por eso me gusta el cine de ciencia ficción, creo que es el único cine donde se esmeran en los personajes, se han fijado que no hay escenas de sexo en ellas, será que quitarse el traje espacial llevaría lo mismo que yo tardaba en desabrocharle el sujetador a la chica. Ahora que lo pienso quizás por eso esas escenas no salían, no era por puritanos era que quitarse aquellas fajas pantalon, y el sujetador de caucho se comía el tiempo de media película. Pero porqué cortaban los besos, ya podían cortar los de ahora que suenan igual que mis sobrinos cuando los invito a hamburguesas. En fin que me sigue gustando el cine con butaca incluida.



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