Rosas y claveles.


 Rosas y claveles son las flores que ellas llevan en la cabeza y nosotros en la solapa de la chaqueta. No es una fiesta de la sensualidad es que nosotros los andaluces somos sensuales, nos gusta seducir, ser atractivos, ver y que nos vean, pero siempre desde la media distancia. No saque usted el metro porque no existe esa distancia, se llama así al respeto, a no invadir el espacio físico, mental o emocional del de enfrente, sobretodo si es mujer. Gran problema ahora con el multi género donde nadie sabe quién es quién ni a qué hora decide lo que va a ser luego, dentro de un rato, cantidad de tiempo tampoco clara. Como verán nada es lo diáfano que uno necesitaría para transitar por un recinto efímero, vaya por Dios seguimos en la indefinición. Vamos por la tercera copa y caen algunos velos de la tarde como a la tal Salomé, nos vamos aclarando, a ella le gustan los hombres, deduzco que ha dejado a dos estampados en el escudo de armas que enmarca ese pedazo de escote, no sé si uno en el juzgado y el otro en casa, juntos disjuntos se llama ahora a algunos empleos entre ellos el de pareja en que los disjuntos es la carrera. Me mira, sonríe y se ha tomado la tarde noche libre, lo acaba de decidir. He acertado en la corbata y el perfume, es de Guerlein, me costó una pasta y le ha encantado al darme el beso de presentación. La vida es una colección de detalles así que me he tomado el gusto observado por ella de mirar sus brazos, su cuello, la cadera, perfecta. No crean que persigo algo exacto todo lo contrario, en la Feria de Sevilla lo que se busca es compañía, pero de la buena. Una mujer bonita, conversación agradable, que baile y juegue a deshojar la Margarita sin prisas. La sensualidad se consume en el acto de la seducción, es lo que se trata saber seducir, poner en practica años de práctica. Lo siguiente se lo regalo al que se quedó en casa, en estos tiempos conocer a alguien interesante para los cafés por la tarde del resto del año no tiene precio. 

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